Durante los últimos años hemos acompañado a ayuntamientos y diputaciones en procesos de innovación pública. Y seamos claros, los equipos de trabajo terminan con sensación agridulce: Ilusión por los conocimientos y habilidades adquiridas y frustración porque, al volver a sus puestos de trabajo, no encuentran espacio para implementar procesos de innovación en su entorno laboral.

Y parafraseando el libro “Ideas Arragement, effects”, esto no tiene que ver con las personas, sino con cómo está pensado el sistema de la administración pública. Y sobre todo, cómo se estructura la prestación de servicios a la ciudadanía.
Lo que no nos esperábamos es que nos pidieran diseñar un proceso de coproducción de servicios públicos este otoño. Así que este es el motivo por el cual, escribimos este post: para contar que, poco a poco ¡el sector está evolucionando!
¿Qué es la coproducción de servicios públicos?
La coproducción es mucho más que un simple proceso de participación ciudadana: es un enfoque que reconoce a las personas usuarias de un servicio como socias activas en su diseño y ejecución, y no como receptoras pasivas. Reconocen que quienes reciben el servicio aportan conocimientos, experiencias y capacidades, colaborando directamente con profesionales y administraciones.
El origen de este concepto lo encontramos en los años 70, cuando la Nobel de Economía Elinor Ostrom observó cómo la policía de Chicago mejoraba su efectividad cuando trabajaba junto a la comunidad. Años más tarde, Edgar Cahn propuso un cambio profundo: dejar de ver a la ciudadanía como clientes, para empezar a reconocerla como protagonistas del bienestar común.
En esencia, la coproducción transforma el modelo clientelar del estado de bienestar del siglo XX en uno donde las personas se convierten en agentes activos de cambio.
Principios clave de la coproducción
Para diferenciar la coproducción de otros enfoques participativos más superficiales, es importante destacar sus principios fundamentales:
- Valorar a las personas: cada individuo es portador de talentos, saberes y experiencias que son esenciales.
- Desarrollar capacidades: invertir en formación y herramientas que permitan a la ciudadanía participar de forma real y efectiva.
- Redes amplias e inclusivas: integrar voces diversas, con especial atención a colectivos que históricamente han quedado fuera de los procesos.
- Reconocimiento mutuo: visibilizar y valorar todas las contribuciones, sean grandes o pequeñas.
- Trabajo transversal: superar los compartimentos estancos de los sectores públicos y privados, abordando los desafíos de forma integral.
- Facilitación y acompañamiento: cambiar el rol del profesional de experto solucionador a habilitador y conector de capacidades colectivas.
Beneficios de la coproducción
La coproducción no solo cambia la manera en que se diseñan los servicios, también multiplica sus beneficios. Al aprovechar los activos ya existentes en la comunidad, se logra una mayor eficiencia en el uso de recursos públicos y privados.
Al mismo tiempo, la diversidad de voces involucradas impulsa la innovación, generando soluciones más creativas y ajustadas a las necesidades reales. En el plano social, fortalece la cohesión y la confianza, porque las personas dejan de ser espectadoras para convertirse en protagonistas del cambio. Y, sobre todo, al basarse en capacidades locales y relaciones de colaboración, la coproducción garantiza una regeneración a largo plazo, creando servicios y comunidades más resilientes y sostenibles.

Coproducción y Desarrollo Comunitario Basado en Activos (ABCD)
Desde ANGARAVECA, hemos tenido un insight muy importante: la coproducción se entrelaza de forma natural con la metodología Desarrollo Comunitario Basado en Activos (ABCD). Ambas comparten una visión esencial: ver a las comunidades no desde sus carencias, sino desde sus fortalezas y activos.
Mientras el ABCD se centra en mapear talentos y recursos locales, la coproducción los lleva al terreno de los servicios públicos y organizacionales, transformándolos en soluciones compartidas y sostenibles.
Juntas, estas metodologías permiten diseñar ecosistemas territoriales regenerativos, donde instituciones, ciudadanía y empresas colaboran para generar un impacto positivo duradero.
Ejemplos de coproducción en acción
Salud comunitaria: integrar a personas con experiencia vivida en equipos de diseño mejora la pertinencia y eficacia de los servicios.
Movilidad sostenible: ciudadanía y administraciones cocrean planes de transporte local que reducen la dependencia del coche, mejoran la accesibilidad y fortalecen la cohesión territorial.
Territorios rurales: procesos participativos que unen activos locales con estrategias municipales generan proyectos regenerativos con más arraigo.
Conclusión: hacia un futuro cocreado
En un mundo atravesado por desafíos complejos, ninguna institución ni organización puede actuar en solitario. La clave está en diseñar con las comunidades, no para ellas. Desde ANGARAVECA acompañamos a quienes quieren dar este salto hacia la colaboración regenerativa, construyendo organizaciones, servicios y territorios que no solo evitan daños, sino que crean vida y bienestar.
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